Ana Frank

Biografía de Ana Frank

Ana Frank

Annelies Maria Frank Höllander, más conocida como Ana Frank, fue uno de los muchos niños judíos que murieron durante el Holocausto nazi emprendido por el Tercer Reich de Adolf Hitler. El aterrador testimonio de su martirio quedó reflejado para siempre en su diario autobiográfico, el tristemente famoso Diario de Ana Frank.

Ana Frank nació en Francfort del Meno, en Alemania, el 20 de junio de 1929. Los padres de Ana Frank eran Otto Heinrich Frank y Edith Höllander. Ana Frank tenía una hermana tres años mayor llamada Margot.

Su familia era judía por lo que, cuando el partido nacional-socialista de Hitler ascendió al poder en 1933, todos se trasladaron a Ámsterdam para huir de los nazis. Allí vivieron libres y felices durante un tiempo. Otto Frank fundó la empresa Opekta dedicada a la comercialización de pectina usada en la elaboración de mermeladas y Edith Höllander se entregó al cuidado de sus dos hijas.

Sin embargo, cuando el ejército alemán invadió Holanda el 10 de mayo de 1940, el sueño se convirtió en pesadilla: comienzan las discriminaciones a los judíos: no pueden tener empresas, los niños deben estar en escuelas para judíos, deben llevar en todo momento y lugar una identificación en forma de estrella, etc.

Es después de esto, el 12 de junio de 1942, cuando le regalaron su famoso diario por cumplir trece años. Según sus propias palabras fue el mejor regalo que le podrían haber hecho y no tardó nada en estrenarlo. Lo que describe en las siguientes semanas son cosas que contaría cualquier niño en su etapa de adolescencia: lo que le ocurre en la escuela, sus preocupaciones por las notas, descripciones de sus compañeros de clase, etc.

Sin embargo, menos de un mes después, en julio, las autoridades alemanas comienzan a deportar judíos holandeses a los campos de concentración de Polonia. Esta amenaza, junto con la citación que recibe Margot Frank para acudir a un campo de trabajo en Alemania acelera la decisión de la familia Frank de esconderse en la conocida casa de atrás, un desván situado en la parte trasera de las oficinas de Opekta. Ese será su hogar y el de la familia Van Pels durante dos años, sobreviviendo gracias a la ayuda de los antiguos empleados del padre de Ana Frank: Miep Gies y Bep Voskuijl que se encargaban de las necesidades básicas diarias; y Johannes Kleiman y Victor Kugler que se ocupaban de encontrar dinero para los gastos y de velar por la seguridad de los refugiados.

Los Frank se trasladan a la casa de atrás el 6 de julio de 1942. Una semana después llega la familia Van Pels y en noviembre del mismo año se une Fritz Pfeffer, conocido de los Frank. En la primera planta vivirán Otto, Edith y Margot en una habitación y en otra Ana Frank y Fritz Pfeffer. En esta planta también estaba el aseo y el retrete.

En la segunda planta vivían los Van Pels. Su dormitorio se utilizaba durante el día de salón-comedor. Al lado, estaba la habitación de Peter, a través de la cual se llegaba a un desván donde guardaban las provisiones. Era ahí donde Peter Van Pels y Ana Frank conversaban durante horas.

Los días en la casa de atrás se van a caracterizar por la monotonía, el aburrimiento y el miedo a ser descubiertos. Sin embargo, esto no impidió que Ana plasmase todo lo que le ocurría y pensaba en su diario, desde los sentimientos propios de una niña hasta inteligentes reflexiones dignas de un adulto.

Ana Frank para pasar el tiempo y escapar del aburrimiento escribía en su diario, leía, estudiaba, alguna que otra vez espiaba a sus vecinos por las noches con un catalejo, etc. En una de las entradas del Diario de Ana Frank' ésta cuenta lo que estudiaba cada habitante. Ella dice de si misma que estudiaba francés, inglés, alemán, taquigrafía holandesa, geometría, álgebra, historia, geografía, historia del arte, mitología, biología, historia bíblica, literatura holandesa; y leía: biografías, libros de historia, novelas, etc.

Durante el día, todos debían de ser muy precavidos y silenciosos, pues en Opekta trabajaba gente ajena a lo que allí estaba ocurriendo. Aunque los protectores debían de disimular, al mediodía, cuando todos los demás se habían ido a comer, de vez en cuando aprovechaban para ir a la casa de atrás para comer con los refugiados.

Además, para evitar que el encierro se convirtiera en algo insoportable, Otto Frank decidió establecer unos horarios muy estrictos. Así era un día en el refugio: a partir de las 6:45 todos se levantaban. Entre las 8:30 y las 9:00 debían estar en silencio ya que era la hora en la que los trabajadores de Opekta entraban a trabajar. A partir de aquí desayunaban y Miep Gies se escapaba un momento para informar sobre la situación y recoger la lista de la compra. A las 12:30, hora de salida del personal de Opekta, empezaban a hacer el almuerzo y a la 13:00 escuchaban las noticias de la radio. A la 13:15 comían, después lavaban los platos y dormían la siesta. Mientras tanto, Ana Frank aprovechaba para escribir en su diario. Sobre las 17:30 podían respirar tranquilos, estaban solos. Auguste y Edith preparaban la cena. En este tiempo también aprovechan para escuchar las noticias de la radio. Sobre la 21:00 preparaban las camas y a las 22:00 todo el mundo debía estar ya durmiendo.

Todos soñaban con salir de ese encierro y en ocasiones comentaban lo que desearían hacer si tuviesen libertad. En la entrada del diario del 23 de julio de 1943 Ana Frank escribe: "Lo que más anhelan Margot y el señor Van Pels es un baño de agua caliente hasta el cogote, durante por lo menos media hora. La señora Van Pels quisiera irse enseguida a comer pasteles, Pfeffer en lo único que piensa es en su Charlotte, y mamá en ir a algún sitio a tomar café. Papá iría a visitar al señor Voskuijl, Peter se iría al centro y al cine, y yo de tanta gloria no sabría por dónde empezar. Lo que más anhelo es una casa propia, poder moverme libremente y que alguien me ayude a hacer los deberes, o sea: ¡volver al colegio!”.

Además, durante estos dos años Ana Frank estableció una íntima relación con Peter van Pels. Al principio no le presta mucha atención e incluso sus opiniones sobre él no son muy buenas según refleja en su diario. Sin embargo, la convivencia y sus largas charlas en la despensa hacen que los dos terminen enamorándose. Éste será el primer y último amor de Ana Frank y el primer chico que besará sus labios.

La monotonía del refugio se ve inesperadamente interrumpida una mañana del 4 de agosto de 1944. Una denuncia telefónica recibida en el cuartel general de las SS provoca que Karl Silberbauer, suboficial alemán, se dirija junto con cuatro nazis holandeses a la calle Prinsengracht. Así, entraron en Opekta sobre las 10:30 de la mañana y se dirigieron directamente a la estantería giratoria. Esto pilló por sorpresa a los 8 habitantes de la “casa de atrás” que no se esperaban esta intervención. Otto Frank explica: “Yo estaba arriba, donde los Van Pels, en el cuartito de Peter, ayudándole a hacer los deberes. De pronto, oigo que alguien se lanza escaleras arriba, abre la puerta y aparece ante nosotros con una pistola en la mano. Abajo ya los habían reunido a todos. Mi mujer, las niñas y los Van Pels estaban allí con las manos en alto".

Silberbauer les dio 5 minutos para recoger sus cosas y se los llevó a todos detenidos. Después, separaron a los protectores de los escondidos. A estos últimos se los llevaron a la cárcel de Weteringschans. El 8 de agosto emprendieron camino hacia el campo de concentración de Westerbork, donde permanecieron en los barracones de castigo por no haberse presentado voluntariamente a la deportación.

El 2 de septiembre de 1944, 1019 prisioneros fueron elegidos para abandonar Westerbork, entre ellos los ocho habitantes del refugio. A la mañana siguiente, un tren los esperaba para trasladarlos al campo de concentración de Auschwitz. La travesía duró tres largos días durante los cuales hombres, mujeres y niños, jóvenes y ancianos, sanos y enfermos, viajaron hacinados en vagones. Los Frank viajaron por última vez juntos.

Al llegar al campo de concentración separaron a hombres y mujeres, les tatuaron un número en el brazo, les raparon la cabeza y les dieron la ropa que debían llevar. Durante su estancia en Auschwitz se les obligó a hacer trabajos forzosos como cavar zanjas, cargar piedras, etc. Cada día seleccionaban prisioneros. Los enfermos o incapacitados para trabajar eran enviados directamente a la cámara de gas. Esta suerte corrió Hermann van Pels'''.

Edith, Margot y Ana Frank consiguieron estar juntas en el mismo barracón, pero en el invierno de 1944, cuando los rusos estaban avanzando, los alemanes decidieron llevarse a todos los prisioneros que estuviesen capacitados para trabajar. La madre, Edith, fue descartada, pero no Ana y Margot. Rosa de Winter-Levy cuenta: "Entonces les llegó el turno a las niñas... Permanecieron allí unos instantes, desnudas y rapadas. Ana nos miró a los ojos con su carita inocente y luego desaparecieron. Ya no pudimos ver lo que sucedía detrás de los reflectores. La señora Frank exclamó: "¡Las niñas! ¡Ay, Dios mío...!". De esta manera, Ana y Margot fueron enviados en tren al campo de concentración de Bergen-Belsen. Edith Frank no logró superar esta situación, preocupada todo el día por sus hijas y sin ser consciente de que ya no estaban allí con ella, la invadió la anorexia y falleció el 6 de enero de 1945.

Después de tres días de viaje, Margot y Ana Frank llegaron a su último destino, el campo de concentración de Bergen-Belsen. Allí tuvieron que permanecer en un barracón atestado de mujeres. En noviembre de 1944 se reunió con ellas Auguste van Pels, aunque su estancia allí duró poco, porque pronto fue trasladada a Raguhn, una parte del campo de concentración de Buchenwald.

Tiempo después, en invierno, la situación del campo empeoró, las condiciones de higiene eran inhumanas y la comida escaseaba. Muchas de las mujeres cayeron enfermas, entre ellas Margot y Ana Frank. Contrajeron el tifus y murieron unas semanas antes de que el campo fuese liberado. Un testigo, llamado Janny Brilleslijper cuenta: "La primera que se cayó de la cama al suelo de piedra fue Margot; ya no era capaz de incorporarse. Ana falleció al día siguiente". Ana Frank murió entre febrero y marzo del año 1945.

El único de los ocho escondidos que sobrevivió y pudo ser testigo de la liberación fue Otto Frank.

Obra de Ana Frank

12 de junio de 1942 - 1 de agosto de 1944: la autora escribe su famoso diario, el "Diario de Ana Frank".

1947: la editorial Contact publica en Amsterdam Het Achterhuis (La casa de atrás). Es una versión realizada por Otto Frank en la que utiliza la versión original del Diario y la versión corregida. Para su publicación mandó suprimir algunos pasajes, sobre todo los que no hablaban demasiado bien de su mujer y los que daban detalles íntimos sobre la sexualidad de Ana Frank. Además, restauró los nombres de su familia, que la niña había cambiado por pseudónimos, conservando los de las demás protagonistas.

1986: se publicó la edición crítica del Diario de Ana Frank que comparaba las secciones originales con las secciones modificadas por Otto Frank.

2001: todas las ediciones incluyen las famosas cinco páginas que custodiaba Cornelis Suijk.

2004: se publicó un nuevo libro en Holanda, titulado Mooie zinnen-boek (Libro de las bellas citas), que contiene frases de libros y poemas cortos que Ana Frank recopiló durante su estancia en el refugio.

Además, también escribió algunos cuentos que leía a sus compañeros de la casa de atras.

Ficha

autor
Ana Frank
año de nacimiento
1929
lugar de nacimiento
Francfort del Meno (Alemania)
año de muerte
1945
lugar de muerte
Bergen-Belsen (Alemania)
nacionalidad
Alemana
movimiento
Postguerra
género
Biografía
temas
Diario, Holocausto nazi, Campos de concentración, Exterminio de los judíos, Política antisemitista, Tercer Reich, Hitler.
publicidad

Comparte y valora

Citas

cita

Desde que la vida empezó, la regla se estableció: ¡Nuestras faltas ignoramos, las del prójimo aumentamos!


cita

Nunca creeré que los poderosos, los políticos y los capitalistas sean los únicos responsables de la guerra. No, el hombre común y corriente, también se alegra de hacerla. Si así no fuera, hace tiempo que los pueblos se habrían rebelado.


cita

Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera.