Cien años de soledad

Gabriel García Márquez


Introducción

En 1967 el escritor y periodista colombiano, Gabriel García Márquez, entrega a la editorial Sudamericana de Buenos Aires, en dos partes, una novela que escribió en México durante 18 meses previos de duro trabajo. Había pensado titularla, en un primer momento, "La casa", pero para evitar confusiones con la obra de su amigo y coetáneo Cepeda Samudio, la rotuló finalmente "Cien años de soledad", alcanzando el éxito inmediato y convirtiéndose en el símbolo y seña de un movimiento literario que se ha dado en llamar Realismo Mágico.


En el marco del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en la localidad colombiana de Cartagena de Indias en marzo de 2007, la Asociación de Academias de la Lengua presentó una edición popular de "Cien años de soledad" para conmemorar el cuadragésimo (40) aniversario de la publicación de la obra y el octogésimo (80) cumpleaños del escritor.


Macondo ha trascendido su mero papel de lugar de los hechos en esta novela para convertirse en un referente universal a un mundo de fantasía habitado por los personajes inmortales de Cien años de soledad y de otras obras de García Márquez: "Los funerales de la Mamá Grande", "La mala hora" o "El coronel no tiene quien le escriba".


Resumen del argumento de "Cien años de soledad"

Cien años de soledad

El tema central de la obra "Cien años de soledad" es el surgimiento, desarrollo, esplendor, declive y desaparición de Macondo, una localidad inventada por García Márquez, pero que, dados su descripción y contexto, se podría situar perfectamente en la Colombia de principios de siglo XX. En esa villa irreal sucede la vida de varias generaciones de la familia Buendía. El personaje que sirve para dramatizar ese eje narrativo es el de Úrsula Iguarán, el único miembro de la familia que vivirá prácticamente durante todas las generaciones de los Buendía y hasta los últimos capítulos de la novela.

Aunque el primer capítulo nos presenta a los personajes principales del relato (el coronel Aureliano Buendía, Melquíades, José Arcadio Buendía, Úrsula Iguarán) no es hasta el segundo capítulo cuando conocemos el origen de la trama de la novela y el origen del pueblo donde transcurre.

José Arcadio Buendía se casa en la localidad de Riohacha con su prima Úrsula Iguarán, pese a los impedimentos por incesto que tratan de hacer valer sus parientes y la superstición existente de que los hijos que nacieran de esa pareja tendrían cola de cerdo, como castigo al incesto. Pese a los remedios anticonceptivos que trata de poner Úrsula y a los remoridimientos, conciben un niño que nacerá en la selva durante el éxodo que se impone José Arcadio Buendía para huir del fantasma de Prudencio Aguilar, que se aparecía en su casa por las noches y al que mató de un lanzazo por un comentario sobre su prolongada infertilidad.

En esa travesía a la sierra nace, sin ningún defecto físico, José Arcadio Buendía, el primer hijo de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán. Una noche el patriarca sueña con una población cuyas casas tenían paredes de espejo. Entonces José Arcadio Buendía decide poner fin a su búsqueda del mar y fundar en el lugar de la selva donde nació su primogénito, una población con la ayuda de otras familias que les acompañaron en su viaje. Así nació Macondo, que era el nombre que tenía la aldea en el sueño de José Arcadio Buendía.

Del matrimonio nacerán posteriormente Aureliano y Amaranta. La tranquila vida de la aldea se alborota cada mes de marzo con la llegada de los gitanos que presentaban sus espectáculos y asombraban a los vecinos con inventos desconocidos por ellos (el imán, la lupa, la brújula, el hielo). Entre los gitanos, José Arcadio Buendía desarrolla una especial amistad con Melquíades, que atesora grandes conocimientos. Es precisamente cuando éste aparece un año en el pueblo enseñando una espléndida dentadura postiza, cuando José Arcadio Buendía sufre repentinamente una fiebre por viajar, conocer todas las cosas y emprender aventuras, fascinación que luego heredará su primogénito José Arcadio, quien dará 65 veces la vuelta al mundo tras fugarse con los gitanos. Melquíades le regala al patriarca un juego de objetos de alquimia y José Arcadio se vuelca en el intento de fabricar oro hasta el punto de llegar a perder la razón.

Macondo crece. En pocos meses llega a los 300 habitantes e insospechadamente de las honduras de la ciénaga van llegando nuevas gentes que se asientan en el pueblo.

En esa época viene a la casa la niña Rebeca, con un taleguito de huesos de los restos de sus padres y la extraña manía de comer tierra. Úrsula adopta a la huérfana y la integra como una hija más en la familia. Una india que vivía en la casa de los Buendía reconoce en Rebeca los síntomas de la peste del insomnio, enfermedad que contagia a los habitantes de Macondo. Como consecuencia de esta lacra llegará también la peste del olvido que hacía que los que la sufrían olvidaran incluso el nombre de las cosas y en su extremo más riguroso hasta leer o hablar. El pueblo es salvado de estas plagas por Melquíades, que regresa con un remedio de una de sus muertes.

Más tarde Pietro Crespi, un joven músico y afinador de pianolas se enamora de Rebeca, con quien se compromete. Mientras, Amaranta se enamora de Pietro Crespi, lo que supone una rivalidad mortal con su falsa hermana, Rebeca. A su vez, el amigo de la familia, Gerineldo Márquez, que será más tarde lugarteniente inseparable de Aureliano en las guerras partidistas, se enamora de Amaranta y será fiel a este sentimiento el resto de su vida, pese a los desprecios crueles de la menor de los Buendía. Por su parte, Aureliano Buendía, mantendrá relaciones con la concubina abandonada por su hermano José Arcadio, llamada Pilar Ternera, ya presente en la fundación de Macondo y que leía el futuro en las cartas. A pesar de llegar a tener un hijo con Pilar Ternera, Aureliano Buendía se enamora perdidamente de Remedios, la hija menor de Apolinar Moscote, una especie de delegado del gobierno en la localidad, y, a pesar de ser una niña sin menstruación, logra casarse con ella y alcanza la dicha, aunque por poco tiempo. La repentina muerte de Remedios sume a Aureliano en la melancolía y en una incapacidad para el amor que le acompañarían el resto de su vida. Al estallido de la guerra civil, Aureliano se une al partido liberal y participa en las batallas como Coronel de las fuerzas revolucionarias, extendiendo con el correr de los años su lucha a otros países contra los regímenes conservadores. Durante sus escarceos militares, Aureliano Buendía procreará 17 hijos de 17 mujeres distintas, hijos que eran llevados a Úrsula para que les pusiera nombre y quienes se distinguían porque recibieron todos en la frente una cruz de ceniza imborrable. Esquivo a la muerte, el Coronel se salvó de varias trampas de sus enemigos, libró varios atentados y emboscadas e incluso, sobrevivió a un intento de suicidio cuando, acabadas las guerras y firmado el armisticio, convencido de la inutilidad de la lucha, decidió pegarse un tiro en el pecho. El Coronel Aureliano Buendía deja de ser un héroe nacional para retirarse a una vejez prolongada y solitaria dentro de la casa materna donde se consagra a la fabricación y venta de pescaditos de oro.

Cuando José Arcadio regresa de su periplo por el mundo, tatuado y hablando la lengua de los marineros, se une a Rebeca, pero no pueden vivir en la casa paterna por el escándalo del incesto (aunque realmente no eran hermanos). Por su parte, Pietro Crespi, dando por perdida a Rebeca, intenta el asedio de Amaranta, pero ésta, a pesar de amarle, le rechaza, por lo que el músico decide cortarse las venas y muere. Esto provoca una gran amargura en Amaranta, que termina por encerrarse en vida dentro de la casa con su sempiterna venda negra (se quemó un brazo) hasta que recibe el vaticinio de su muerte: tendrá lugar el día en que acabe de elaborar su propio sudario, labor en la que emplea más de seis años. El patriarca, Jose Arcadio Buendía, que había perdido la razón muere atado a un árbol del patio familiar.

Acabadas las guerras, la novela se centra en los diecisiete Aurelianos, destacando Aureliano Triste, que instala una fábrica de hielo en Macondo y después, movido por el espíritu emprededor de su abuelo, decide hacer llegar el tren hasta la Aldea. Con la llegada del ferrocarril sucede también la venida a Macondo de todo tipo de gentes y el asentamiento de la compañía bananera. Es la época más próspera que viviría la aldea en toda su historia.

Entretanto Arcadio y Santa Sofía de la Piedad, una muchacha pagada por Pilar Ternera para acostarse con su hijo, engendran a Remedios, la Bella, por cuya hermosura subyugante mueren varios hombres ante su completa indiferencia. Arcadio se convierte en un regidor tirano y cruel de Macondo, legaliza usurpaciones de fincas realizadas por su padre, y muere fusilado por el ejército con el desprecio de los suyos. Antes de morir también había engendrado con Santa Sofía de la Piedad a los gemelos José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo.

Por parte, Aureliano José, el hijo del Coronel Aureliano Buendía con Pilar Ternera, vivió siempre enamorado de su tía Amaranta y muere en el transcurso de una de las guerras civiles.

Posteriormente Macondo entra en una espiral de declive. La huelga y posterior revuelta de los trabajadores del banano es reprimida por el ejército con una severidad inaudita que se salda con más de 3.000 muertos, mujeres y niños incluídos. José Arcadio Segundo es testigo de los hechos y viajó en el tren con los cadáveres que iban a ser vertidos al mar, dado por muerto por los soldados. Cuando regresa al pueblo y cuenta lo sucedido nadie lo cree. Aparentemente, nada ha sucedido, pero el ejército sigue su labor de persecución y exterminio, por lo que José Arcadio Segundo es recluído y prácticamente abandonado por Úrsula en una pieza de la casa. Su gemelo, Aureliano José, que en años anteriores había gozado de los placeres de la vida con una lujuria sin contenciones junto a su concubina Petra Cortés, sufre una transformación de su apariencia (pierde mucho peso) y un apaciguamiento de carácter durante los más de 4 años ininterrumpidos del diluvio que inundó Macondo. Vive sin salir de la casa familiar, junto a su mujer legítima, Fernanda del Carpio, y a su nieto Aureliano Babilonia (hijo de Meme, recluída finalmente en un convento con voto de silencio, y Mauricio Babilonia, un menestral que era seguido siempre por cientos de mariposas amarillas).

Cuando termina el diluvio Úrsula, la matriarca muere y la familia, ya no tenida en cuenta por el resto de habitantes de ese Macondo arrasado, se empieza a difuminar. Aureliano Segundo regresa con su concubina y experimenta el verdadero amor de la convivencia madura y la felicidad que sólo puede dar la pobreza (en otros tiempos había regentado con Petra Cortés el negocio ganadero más próspero y fértil de toda la región), dedicando todo el dinero que gana a pagar los estudios de Amaranta Úrsula en Bruselas. Sin embargo, cuando siente que va a morir regresa con Fernanda del Carpio pues le había jurado a su esposa que en ese momento estaría con ella. En el mismo momento que Aureliano Segundo muere, también lo hace José Arcadio Segundo, su hermano gemelo, que siempre tuvo el terror de ser enterrado vivo, por lo que su madre, Santa Sofía de la Piedad, lo degolla antes de enterrarlo. Muerta Úrsula y sus hijos, Santa Sofía de la Piedad abandona la casa y nunca se volvería a saber de ella. Antes de morir, José Arcadio, encerrado en su cuarto, había transmitido a Aureliano Babilonia, su sobrino nieto, la fascinación por los pergaminos de Melquíades. Éste se aparece a Aureliano Babilonia, ya próximo a cumplirse el plazo de cien años a cuya finalización los pergaminos podrían ser descifrados, para revelarle que están en sánscrito.

A la muerte de Fernanda del Carpio, regresa de Roma José Arcadio, su hijo con Aureliano Segundo. No se había consagrado a la orden sacerdotal y había llevado una vida bohemia y de penurias engañando a su madre. José Arcadio y unos niños que introduce en la casa encuentran el oro de Úrsula. Los niños acaban ahogando a José Arcadio, después de que éste los maltratara y echara, y llevándose el oro, quedándose Aureliano Babilonia sólo hasta el regreso de Amaranta Úrsula, de quien se enamora perdidamente, ignorando que es su tía y a pesar de estar casada con Gastón, un emprendedor y aviador belga. Cuando éste decide regresar a Bélgica la pasión entre Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia se consuma mientras la casa va siendo destruída por la vegetación y los animales, y Macondo va siendo abandonado por sus habitantes. En ese contexto catastrófico engendran un niño con cola de cerdo, que termina siendo devorado por las hormigas. Amaranta Úrsula se desangró como consecuencia del parto y Aureliano encuentra la clave para descifrar los pegaminos de Melquíades: en ellos el gitano contaba la historia de Macondo y de la familia Buendía, así como, con cien años de anticipación, del destino final de Aureliano y del pueblo: ser barridos por el viento, "porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra"


Personajes

La crítica suele agrupar los personajes de "Cien años de soledad" en función de las sucesivas generaciones de la familia Buendía. Es una buena sistemática para distinguirlos, teniendo en cuenta que los nombres de los protagonistas se repiten contínuamente. Nosotros ahondaremos en los personajes de las dos primeras generaciones y mencionaremos a los protagonistas de las siguientes, así como a otros caracteres secundarios y coetáneos a cada generación de los Buendía.


Primera y Segunda Generación

José Arcadio Buendía-. Patriarca de la familia, esposo de Úrsula Iguarán y fundador de Macondo. Su carácter es abierto y tiene espíritu emprendedor y curioso. Fraterniza con el gitano Melquíades quien le descubre los inventos que se producen en el exterior de la aldea y le infiltra la locura por la ciencia. Es el primero de la familia en presenciar episodios sobrenaturales: el fantasma de Prudencio Aguilar. Acaba hablando en latín. La familia lo toma por loco y lo ata a un castaño del patio, donde a pesar de los cuidados diarios de Úrsula y su hija morirá. Después de su muerte se aparece y conversa con los vivos, excepto al Coronel Aureliano, su hijo, que es incapaz de verlo.

Úrsula Iguarán-. Matriarca longeva de la familia, esposa de José Arcadio Buendía, menuda y muy activa. Sobrevive a todas las generaciones de los Buendía, expecto a la última, por lo que se convierte en el personaje eje de la novela. Preocupada únicamente del bienestar de los suyos y del cuidado de la casa, incluso cuando pierde la vista y hace todo lo posible para que nadie lo note. Aguanta con resignación todos los envites de la vida, las plagas, y las desgracias incluída la de sobrevivir a sus tres hijos y a la mayoría de sus nietos.

José Arcadio Buendía-. Primogénito del fundador de Macondo y Úrsula. Desde joven se consagra a la alquimia ayudando a su padres. Se enamora de Pilar Ternera y es dichoso con ella, pero al comunicarle que van a tener un hijo se siente agobiado y huye con el circo a recorrer el mundo, prendado de una muchacha gitana. Cuando años después regresa, se casa con Rebeca y son felices labrando la tierra hasta que es asesinado en una cacería, perdurando en Macondo durante años el olor a pólvora del fogonazo que lo mató.

Coronel Aureliano Buendía-. Segundo hijo de los fundadores de Macondo, José Arcadio y Úrsula. Tiene el don de anticipar ciertos acontecimientos y es un personaje vivaz y dichoso hasta la muerte de Remedios Moscote, la niña con la que se casa. Desde ese momento su carácter será meditabundo, despótico y, como su madre Úrsula percibe, "incapacitado para amar". Comprendiendo la inutilidad de la lucha política abandona las guerras civiles que lo mantienen alejado durante años de Macondo y su familia, deja el ejército y pierde el interés por todos los asuntos de la vida. Pierde su capacidad adivinatoria, intenta suicidarse, pero no lo consigue. Condenado a la soledad se encierra en un cuarto de la casa y se dedica a la orfebrería de pescaditos de oro que primero vende y luego funde y vuelve a rehacer interminablemente.

Amaranta Buendía-. La hija menor de los fundadores, José Arcadio y Úrsula. No fue una mujer bella y destaca por su amargura y en una visión del conjunto de su vida por su carácter arácnido (mito de Aracne). Amó a Pietro Crespi hasta llegar a sentir por su hermana adoptada, Rebeca, un odio mortal; de hecho, intentó matarla varias veces. Sin embargo, cuando Pietro Crespi la cortejó, después de dar por perdida a Rebeca, Amaranta le mostró su desprecio. Amó reposadamente y sin reconocerlo a Gerineldo Márquez, lugarteniente de su hermano, el Coronel Aureliano Buendía. Recluída en la casa, recibe en sueños un mensaje de la Muerte. Ésta se la llevará el día que termine de tejer su sudario.

Pilar Ternera-. Deslenguada, provocativa mujer amiga de la familia Buendía, presente ya en la primera caravana de gente que fundó Macondo. Un rasgo descriptivo constante es su olor a humo, además de su capacidad sobrenatural para ver el futuro en las cartas. Es la concubina del segundo José Arcadio Buendía, con quien tiene a Arcadio, y de su hermano el Coronel Aureliano Buendía, de quien engendra a Aureliano José. Pilar Ternera es uno de los personajes más longevos: vive más de 145 años, siempre apartada de la familia, por la enemistad que le profesa Úrsula. Es enterrada sentada en su mecedora de bejuco en un hueco abierto en el lupanar que regentaba.

Melquíades-. Es un gitano corpulento y de "manos de gorrión" que cada año llega a Macondo con nuevos inventos y descubrimientos. Siembra en José Arcadio la inquietud por la ciencia y los viajes. Está revestido de un halo de misterio sobrenatural ya que regresa de la muerte varias veces y se aparece a sucesivos miembros de la familia. Es el autor de unos enigmáticos pergaminos, que descifrará cien años después Aureliano Babilonia, donde se contiene la narración de la estirpe de los Buendía y el devenir de Macondo hasta su extinción.

Gerineldo Márquez-. Amigo de la familia y lugarteniente fiel del Coronel Aureliano Buendía en las guerras civiles. Se enamora de Amaranta a quien espera pacientemente el resto de su vida, al igual que espera una pensión del gobierno que nunca llega.

Rebeca-. Llega a la familia siendo niña. Portaba en un taleguito huesos de sus progenitores y llega a Macondo con las manías de comer tierra y arrancarse el cabello, que sufrirá nuevamente cuando muera José Arcadio Buendía hijo, su marido, encerrada en la soledad de su casa. Fue amada por Pietro Crespi y odiada por Amaranta.


Tercera generación

Arcadio-. Hijo de José Arcadio Buendía hijo y de Pilar Ternera, su concubina. Muere ajusticiado por el ejército tras ejercer como tirano de Macondo.

Aureliano José-. Hijo del Coronel Aureliano Buendía y de Pilar Ternera. Amó a su tía Amaranta y murió en una campaña militar.

Los 17 Aurelianos-. Hijos del Coronel Aureliano Buendía con distintas mujeres que pasaban con él una sóla noche durante sus campañas militares (una costumbre que se seguía en la creencia de que mejoraba la raza). Todos ellos fueron llevados a Úrsula para que les pusiera nombre. Se les distinguía por una cruz de ceniza imborrable que tenían en la frente. Todos ellos murieron asesinados.

Santa Sofía de la Piedad-. Mujer (no se llegó a casar) de Arcadio Buendía. Era bella y se dedicó toda su vida pacientemente a las tareas hogareñas en casa de los Buendía, hasta que muere Úrsula, momento en que decide abandonar la casa e irse de Macondo para siempre.


Cuarta generación

José Arcadio Segundo-. Hijo de Arcadio y Santa Sofía de la Piedad y gemelo de Aureliano Segundo. Presencia la mayor masacre que hubo en Macondo y se refugia en un cuarto de la casa durante años. Infunde en Aureliano Babilonia el interés por los pergaminos de Melquíades.

Aureliano Segundo-. Es el personaje más epicúreo de la novela. Disfruta de la vida y de todos sus placeres hasta el extremo y tiene una relación desaforada con Petra Cortés, su concubina, a quien amará profunda y recíprocamente durante la vejez, a pesar de estar casado con Fernanda del Carpio.

Remedios, la Bella-. Se la describe como la mujer más hermosa del mundo. Era tal su belleza que varios hombres se suicidaron desesperados por su olor y presencia hechizantes. Asciende a los cielos en un episodio sobrenatural de levitación mística.

Fernanda del Carpio-. Criada en un ambiente de alta burguesía, se casa enamorada de Aureliano Segundo. Siempre inadaptada al hogar de los Buendía por sus aires de princesa malcriada, acabará pudriéndose en la casa familiar comida por la nostalgia de su niñez y la añoranza de sus hijos.

Petra Cortés-. Concubina de Aureliano Segundo.


Quinta Generación

Meme (Renata Remedios)-. Hija mayor del matrimonio Aureliano Segundo y Fernanda del Carpio. Heredó el carácter abierto de su padre. Se enamora de Mauricio Babilonia, un mecánico de la compañía bananera. Tras quedar éste incapacitado al recibir un disparo, y tener un niño, Meme acabará siendo encerrada en un convento con voto de silencio.

José Arcadio-. Hijo de Fernanda y de Aureliano Segundo. Criado para ser Papa de Roma por Úrsula y su madre, las mantiene engañadas mientras en realidad se dedica en Italia a la vida bohemia. Vuelve a Macondo a la muerte de Fernanda y encuentra el oro guardado por Úrsula, pero unos niños a los que había introducido en la casa lo asesinan y le roban la fortuna.

Amaranta Úrsula-. Hija menor de Fernanda y Aureliano Segundo. Es enviada a estudiar a Bruselas, de donde vuelve casada con Gastón, un maduro emprendedor belga. Vive una relación apasionada y desquiciante con su sobrino, Aureliano Babilonia. Muere en el parto del hijo de ambos.


Sexta Generación

Aureliano Babilonia (o Aureliano Buendía)-. Era llamado por Fernanda, el bastardo, a pesar de ser su nieto e hijo de Meme y Mauricio Babilonia. Ocultado públicamente su nacimiento, es recluído en la casa y no descubre la calle y Macondo hasta muchos años después, cuando muere Fernanda, consagrándose al estudio y a la lectura. Será quien descifre los pergaminos de Melquíades después de mucho tiempo y trabajo. Entabló amistad con unos contertulios que frecuentaban la librería del "sabio catalán" pero va perdiendo estos amigos una vez que deciden abandonar aquel Macondo en ruinas. Mantiene relaciones esporádicas con Nigromanta, una prostituta antillana. Se enamora hasta el delirio de Amaranta Úrsula con quien engendra un niño, llamado Aureliano. Unido al destino final de Macondo, desaparece con el pueblo arrasado por el viento con fuerza de huracán. Es el último Buendía en morir.


Séptima Generación

Aureliano-. Hijo de la incestuosa relación entre Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia, nació con cola de cerdo. Descuidado por su padre en el lamento de la muerte de Amaranta Úrsula es devorado por las hormigas apenas recién nacido.


Comentario

Cien años de soledad es una obra de ficción del género narrativa y subgénero novela que es contada por un narrador omnisciente e insensible a los acontecimientos. Está estructurada en veinte capítulos no titulados, sin división interna en títulos, y de duración desigual

La crítica considera esta obra como uno de los ejemplares por excelencia del llamado Realismo Mágico, un movimiento literario caracterizado por combinar en la línea temporal del relato acontecimientos reales y episodios sobrenaturales o fabulosos que caracterizan un universo mitológico propio.

El contexto en el que transcurre la obra tiene un respaldo histórico cierto. Así, podemos situar la acción de la novela en la Colombia de finales del siglo XIX y principios del XX dada la mención de hechos coetáneos a la vida de los personajes que realmente acaecieron en esa época (enfrentamientos armados entre liberales y conservadores, la construcción del ferrocarril que recorría la costa del Atlántico, o la llegada de una compañía frutera norteamericana para la comercialización de los bananos). La trama cuenta el devenir de la familia Buendía a lo largo de cien años, pero la percepción que el lector tiene del tiempo transcurrido no es lineal, fiel a una cronología veraz contada año por año, sino que responde a una estructura cíclica constituída por un "engranaje de repeticiones irreparables". Repeticiones de nombres de los personajes, de ciertos hechos, de presagios y augurios, que rondan sistemáticamente a la familia protagonista.

Sin perjuicio de que la trama íntima de la novela sea la fundación, desarrollo, esplendor, declive y destrucción de la villa de Macondo, convirtiéndola en una auténtica epopeya de principio a fin, el relato toca otros temas, que podemos resumir en:

Lo sobrenatural. Sucesos irreales, inexplicables y mágicos frecuentan el devenir cotidiano de Macondo y de la familia Buendía: los fantasmas de Prudencio Aguilar, del patriarca José Arcadio o del gitano Melquíades; fenómenos exhibidos en el circo de los gitanos; la levitación del padre Nicanor o la de Remedios, la Bella; las dotes de adivinación de Pilar Ternera o la facultad de anticipar acontecimientos del Coronel Aureliano Buendía; el enjambre de mariposas amarillas que acompaña a Mauricio Babilonia; la forma en que nadie extraña las muertes de más de 3000 personas fusiladas por el ejército y que sólo presencia José Arcadio Segundo; el último de los Aurelianos, que nace con cola de cerdo, como castigo al incesto.

La religión-. Hay escenas en Cien años de Soledad que inevitablemente recuerdan pasajes de la Biblia (el abandono de Riohacha y la expedición buscando el mar, al Éxodo; la peste del insomnio y la del olvido, la invasión de hormigas, a las plagas de Egipto; el diluvio por más de 4 años al diluvio universal del que sólo se salvaron los pasajeros del Arca de Noé; y el modo en que el pueblo es arrasado por una divinidad impenitente al cumplirse la profecía, recordaría a la destrucción de Gomorra) Por otro lado, la levitación de Remedios, la Bella, recuerda a la experiencia de los místicos. Pero, en general, los elementos religiosos y algunos fervores catolicistas configuran un ambiente opresivo y cerrado en el que los personajes sufren con resignación las muertes de familiares, los embates de la naturaleza, las desgracias económicas, las plagas.

La soledad-. Esta cualidad identifica tanto a Macondo, abandonado en medio de la selva y las ciénagas sin que se sepa su geografía exacta, como a muchos miembros de la familia Buendía. En realidad son muchos tipo de soledad los que se configuran en la novela: la soledad del patriarca, incomprendido por todos en su empeño de saber y conocer; la soledad de una mujer centenaria, Úrsula, que ve como su esposo se vuelve loco, o éste y sus hijos y nietos van muriendo en circunstancias desafortunadas; la soledad de Aureliano, incapacitado para amar; la soledad de Aureliano José, abandonado por su familia por haber ejercido como tirano de Macondo; la soledad arácnida de Amaranta tejiendo su sudario o la de Rebeca que se encierra en vida en su casa; la soledad de Pilar Ternera, abandonada por sus amantes y por sus hijos; la soledad de José Arcadio cuando regresa de Roma y la casa está desolada; la soledad de Aureliano Babilonia descifrando en su cuarto los pergaminos de Melquíades.

El amor y el sexo-. Ambos temas se configuran en un ambiente de religiosidad rancia o de supersticción mágica, claramente marcado por el pecado y los presagios alrededor del mismo. En la novela hallamos personajes enamorados que no encuentran correspondencia a su sentimiento: Amaranta y Pietro Crespi, al principio; Pietro Crespi con Amaranta, después; Gerineldo Márquez y Amaranta; los que se enamoraban de Remedios, la Bella. Hay amores impedidos por otros personajes: Meme y Mauricio Babilonia, por Fernanda del Carpio; Pietro Crespi y Rebeca, por Amaranta. Pero también hay personajes dichosos del amor Amaranta Úrsula y Aureliano Babilonia viven una pasión desatada y agravada por el desenfreno sexual en un Macondo agonizante, haciéndose eco del esplendor pasional que reinó en las relaciones extramatrimoniales entre Aureliano Segundo y Pilar Ternera, cuyo disfrute hacía que las cabañas de ganado proliferasen de forma desatinada y cuya relación se vuelve más sosegada pero más profunda cuando la pobreza y la madurez llegan a sus vidas.

La guerra-. Presente en la parte central del relato siendo el eje de los acontecimientos bélicos el Coronel Aureliano Buendía. De la narración podemos extraer que García Márquez considera la lucha armada como vacía e inútil, pues el personaje central derrocha los mejores años de vida en una guerra civil que no cambiaría la situación inicial de enfrentamiento político.


En el plano de curiosidades, se puede comentar que el autor, García Márquez, aparece en la obra. Es el Gabriel que pertenece al grupo de literatos que se reunen en la librería del "sabio catalán" frecuentada por Aureliano Babilonia y que son el trasunto ficticio del llamado Grupo de Barranquilla, al que Gabo perteneció durante su estancia en esa ciudad colombiana. Igualmente, Amaranta Úrsula expresa su deseo de que sus hijos se llamaran Rodrigo y Gonzalo, nombre real de los hijos varones de García Márquez. El apellido de Úrsula, la matriarca es Iguarán, es decir, el que tenía la abuela paterna de Gabo, hipocorístico de Gabriel García Márquez.

Como ha escrito el crítico Pablo Herranz "...lo que prevalece de Cien años de soledad es una aureola de cuento, de historia narrada por alguien que la ha vivido de primera mano y se decide a contarla al final del día, embelleciendo un pasaje aquí y exagerando otro allá, hasta adquirir casi tintes legendarios".

Ficha

título
Cien años de soledad
año de publicación
1968
idioma
castellano
ISBN
9788437604947
género
Narrativa
subgénero
Novela
temática
Drama, Realismo Mágico, Macondo, Familia Buendía, Muerte, Soledad, Tiempo, Guerra, Poder, Tiranía, Destino
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Así empieza...

cita

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos..."

Citas

cita

Pasmada de terror, atribulada por la fatalidad de su destino, Visitación reconoció en esos ojos los síntomas de la enfermedad cuya amenaza los había obligado, a ella y a su hermano, a desterrarse para siempre de un reino milenario en el cual eran príncipes. Era la peste del insomnio."

Capítulo III

cita

Había estado en la muerte, en efecto, pero había regresado porque no pudo soportar la soledad. Repudiado por su tribu, desprovisto de toda facultad sobrenatural como castigo por su fidelidad a la vida, decidió refugiarse en aquel rincón del mundo todavía no descubierto por la muerte, ..."

Capítulo III

cita

"Desde entonces lo habían abandonado los presagios. El día en que Úrsula lo visitó en la cárcel, después de mucho pensar, llegó a la conclusión de que quizá la muerte no se anunciaría aquella vez, porque no dependía del azar sino de la voluntad de sus verdugos."

Capítulo VII

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Taciturno, silencioso, insensible al nuevo soplo de vitalidad que estremecía la casa, el coronel Aureliano Buendía apenas si comprendió que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad."

Capítulo X

cita

y que en cualquier lugar en que estuvieran recordaran siempre que el pasado era mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda la primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera."

Capítulo XX