El Camino

Miguel Delibes


Introducción a El Camino

Una de las obras más importantes de Miguel Delibes es El Camino. De hecho, es considerada una de las obras maestras de la narrativa contemporánea. La novela está ambientada en la época de la posguerra, cuando España quedó sumida en la más mísera pobreza tras finalizar la Guerra Civil y el malestar social junto a la fuerte represión eran una constante en todo el país.

El Camino cuenta la historia de Daniel el Mochuelo, un niño que tiene que dejar su pueblo natal para mudarse a Madrid y acabar allí sus estudios. Durante la noche antes a la partida, Daniel recuerda todo lo que le ha ocurrido en ese lugar, sus amigos, sus peripecias y descubre que su camino está en esa aldea, no en la capital, que ese pueblo es su vida y no puede dejarlo.

Bajo este argumento, Delibes sabe trasladar con gran acierto al lector al mundo rural de la época, a su vida cotidiana y a sus costumbres. Evoca un tiempo cuyo encanto se advierte cuando ya se ha escapado de la manos.

El autor tampoco se olvida de la naturaleza, tema muy presente en toda la obra. A lo largo del libro nos podemos encontrar numerosas descripciones del valle donde Daniel y sus amigos realizan sus peripecias, así como también hace acto de presencia el mundo animal, mediante el cual, por ejemplo, los chicos conocen el origen de la vida.

Otros temas como la muerte, el amor, la amistad o la religión también son recurrentes a lo largo de la novela. Respecto a esta última, Delibes realiza una crítica al excesivo afán religioso de la época (no olvidemos que nos encontramos en los primeros años de la posguerra), lo que se plasma a través de personajes como Don José el cura, las Guindillas, o los castigos que Sara, la Moñiga, hermana de Roque, le hacía a Roque.

La novela fue llevada al cine por la directora Ana Mariscal en 1963.


Resumen del Argumento de El Camino

El Camino

La aldea donde acontece la historia está inspirada en Molledo (Cantabria), pueblo natal de los padres de Delibes y donde éste pasó largas temporadas de su infancia.

Allí vive Daniel, un niño de 11 años al que todos conocen como el Mochuelo. Este apodo se lo puso un amigo suyo, Germán el Tiñoso, ya que según él miraba todo como si le asustase.

La historia comienza cuando la noche antes a su partida a la capital, Daniel, insomne, en la cama, no puede parar de darle vueltas a la decisión de su padre, el quesero del pueblo, de que vaya a estudiar Bachillerato a Madrid al día siguiente.

Es entonces cuando empieza a recordar todas las aventuras que le han sucedido a lo largo de su vida en el pueblo, sobretodo las que ha vivido con sus dos mejores amigos, Germán El Tiñoso y Roque El Moñigo.

Empieza por contar la vida de Roque, su mejor amigo. Su madre murió tras nacer él y a partir de entonces fue su hermana Sara, 13 años mayor, quien cuidó de él, aunque siempre le ha echado la culpa de la muerte de su madre por lo que la relación entre ellos no es muy buena. Su padre es el herrero del pueblo y suele beber bastante mientras trabaja, por lo que se ha ganado la fama de borracho.

También se acuerda del valle y del pueblo y los describe, así como de la relación con su padre, con el que estaba muy unido cuando era pequeño.

Según avanza la historia, Daniel habla de los habitantes del pueblo, de su vida, sus costumbres, sus historias. Por ejemplo, cuenta la historia de las Guindillas, tres hermanas que se encargaban de la tienda del pueblo hasta que cerró, poco después de que la hermana mediana muriera de una enfermedad y las otras dos discutieran debido a que la pequeña se acostó con su pareja sin estar casados. Lola, la hermana mayor, como era muy religiosa, fue a contárselo al cura para confesarse pensando que había pecado.

Daniel recuerda así mismo a su otro mejor amigo, Germán el Tiñoso, un niño endeble, pálido y con calvas que sufre la tiña, una infección por hongos, de ahí su mote. Junto con Roque, los tres han corrido grandes aventuras en el pueblo, ya fuera jugando en el valle, robando manzanas en el huerto de Gerardo, el Indiano, o descubriendo cosas como que los niños no vienen de las cigüeñas, si no del vientre de la mujer.

Es precisamente cuando fueron a robar manzanas al huerto de Gerardo, cuando Daniel y sus amigos conocieron a su hija, la Mica. Ésta le dio dos manzanas a cada uno a cambio de que le prometieran que no volverían a robar en el huerto y a saltar la tapia. En cuanto la ve, Daniel se queda prendado de ella.

Daniel también nos presenta a otro de los habitantes del pueblo, Quino, quien ha cuidado solo a su hija, Mariuca-uca, desde la muerte de su madre. La niña se siente atraída por Daniel desde el principio, aunque éste nunca le corresponde y se libra de ella siempre que puede.

Al principio, decide llevar su amor por la Mica en secreto y no se atreve a hablar con ella hasta que un día después de misa, la Mica se ofrece a llevarle en coche a casa. Aquí se empieza a plantear que quizá sería bueno irse a la ciudad y progresar para que al regresar al pueblo rico pudiera estar con ella sin impedimentos. Así, uno a uno, Daniel va recordando estos temas y muchos otros acerca de la vida en el pueblo y sus habitantes.

Uno de los momentos más trágicos de la historia, cerca del final del libro, es cuando Daniel recuerda la muerte de su amigo Germán. Éste murió a causa de una caída que tuvo mientras los tres amigos jugaban en el valle, cerca del río. Quiso matar un pez con un pedrusco, pero se resbaló y se golpeó contra las rocas. Daniel y Roque lo rescataron y lo llevaron a su casa, pero tenía una herida bastante grave en la nuca así que murió sin que nadie pudiera hacer nada para impedirlo. Daniel se pasó toda la noche velando a Germán y, el día del entierro, mató un tordo y lo puso su ataúd. La gente lo confundió con un milagro. Solo el cura sabía que había sido Daniel.

El libro acaba con Daniel percatándose de que no ha dormido en toda la noche recordando sus vivencias en el pueblo y con la despedida de éste antes de irse a la ciudad. Su padre pregona la noticia por todo el pueblo y la gente se acerca a él para animarlo y despedirse. Incluso la Uca-uca se quiere despedir de él. Al final, Daniel llevado por la emoción y dándose cuenta de que está a punto de tomar un nuevo camino que el Señor ha preparado para él, no puede contener las lágrimas y empieza a llorar.


Personajes de El Camino

Personajes principales


Daniel, el Mochuelo

Es el protagonista de la novela. Tiene 11 años. Le llaman el Mochuelo porque de pequeño miraba todo con mucha atención y con cara de asustado. Es un niño inteligente, audaz, observador, concienzudo, muy sensible y curioso. Físicamente, no es de complexión fuerte, tiene los ojos verdes y es bajo para su edad.


Roque, el Moñigo

Es uno de los mejores amigos de Daniel. Tiene 13 años, dos más que Daniel. Físicamente, es fuerte y corpulento. No tiene miedo a nada excepto a las estrellas. Su madre murió cuando el nació y su padre, Paco, es el herrero del pueblo. Tiene una hermana mayor, Sara, que le castiga y amenaza siempre. Por otro lado, Roque tiene mala fama en el pueblo porque suele estar muy informado de temas sobre las mujeres. De hecho, mucha gente del pueblo dice que es un golfo y un zascandil.


Germán, el Tiñoso

Germán es el otro mejor amigo de Daniel. Es un chico bastante raro y que sabe mucho de pájaros. Físicamente, es esmirriado, endeble y pálido. Tiene la cabeza llena de calvas (según su padre se las pegó un pájaro). Le llaman el Tiñoso porque sufre tiña (dermatofitosis), una infección por hongos. Es el hijo de Andrés, el zapatero, y de Rita, la Tonta. Es el menor de sus hermanos. Muere tras golpearse la cabeza con una piedra al caerse cuando estaba persiguiendo a una culebra por el río junto a sus amigos Daniel y Roque.

Personajes secundarios


Salvador, el padre de Daniel

Es el quesero del pueblo. Está convencido de que lo mejor para su hijo es ir a terminar sus estudios a la ciudad. Cuando Daniel era pequeño pasaban mucho tiempo juntos, pero a medida que éste fue creciendo se fueron alejando el uno del otro.


Paco, el herrero

Es el padre de Roque, el Moñigo, y el herrero del pueblo. En el libro se le describe diciendo que tiene un tórax inabarcable, con sus espaldas macizas, su pelo híspido y rojo y su aspecto salvaje. En el pueblo tiene fama de ser un borracho porque siempre bebe mientras trabaja el metal, aunque Daniel no comparte esa opinión, y está asombrado por su tamaño y su fuerza. De hecho, a Daniel le gusta pasar tiempo en la herrería viendo cómo trabaja.


La Guindillas

Son tres hermanas que viven en el pueblo y se encargan de la tienda local. Lola es la Guindilla Mayor, Elena es la Guindilla Mediana e Irene, la Guindilla Menor. Lola es la más religiosa y la que más se ocupa de la tienda. En el libro se la describe diciendo que se tiene muy bien ganado su apodo por su carita redonda y su carácter picante y agrio como el aguardiente. Además, es muy cotilla. Siempre está intentando cambiar las costumbres de los demás para que no pequen, por ello suele organizar proyectos junto con Don José, el cura. Critica mucho a algunas personas del pueblo, como Paco o Roque, por sus costumbres. Elena, la mediana, acabó muriendo debido a una enfermedad. En el libro se dice que era tan fea como sus dos hermanas, aunque no tan religiosa como Lola, 'la Guindilla mayor'. Cuando todo el pueblo lloraba su muerte, Lola les dijo que se callaran, que había sido decisión de Dios llevarse a la más inútil de la familia. Por último, Irene es la hermana menor y, al igual que Elena, no es tan religiosa como su hermana Lola. Es algo rebelde, muchas veces se rebela y no obedece a su hermana mayor, aunque desde que la timaron por no escuchar sus consejos decide empezar a hacerlo.


Quino, el Manco

Es un habitante del pueblo, en el libro se dice que se quedó manco por un golpe que le dieron. La historia de Quino comienza cuando se casó con una señora del pueblo a la que llamaban la Mariuca, que estaba enferma. Con ella tuvo una hija. Otra señora del pueblo, llamada Josefa, estaba enamorada de él y no le dejaba en paz. Al final, Josefa se suicidó tirándose al río y Mariuca murió a causa de su enfermedad, por lo que Quino se quedó sólo cuidando a su hija, a la que en el pueblo llamaban la Mariuca-uca, como recuerdo de su madre. Posteriormente, Quino se casó con la Guindilla mayor, Lola, cosa de la que después se arrepintió. Posee un estanco algo alejado del pueblo.


La Mariuca-uca

En la novela no se desvela su verdadero nombre. Es la hija de Quino y la Mariuca. Se la describe diciendo que era fea, con la cara llena de pecas y muy pequeña. Cuando tenía pocos años no dejaba de seguir a Daniel, el Mochuelo, y éste se libraba de ella diciéndole cosas como "Vete a pesarme a la farmacia". La Mariuca-uca siempre ha estado enamorada de Daniel aunque éste no le hacía mucho caso y a pesar de todo siempre ha estado a su lado en los momentos difíciles. En el libro también se la llama Uca-uca.


La Mica

Es la hija del rico del pueblo, Gerardo, el Indiano. Es mucho mayor que Daniel y a menudo se queda en el pueblo al cuidado de los dos hermanos de su padre mientras éste trabaja en América. Es una chica muy alta, blanca y guapa, además, en el libro se dice que tiene un buen cutis. Daniel está enamorado de ella. Una vez pilló a Daniel, a Roque y a Germán robando manzanas en el huerto de su padre y en vez de llamar a la policía les dio dos manzanas a cada uno y les dijo que si querían manzanas se las pidieran, pero que no entraran a robar saltando la tapia. Es una chica muy amable. Daniel sintió una gran decepción cuando descubrió que tenía novio, pero no tardó mucho en recuperarse.


Gerardo, el Indiano

Es el menor de los hijos de Micaela, y según todo el pueblo, el más tonto de todos. Es también el padre de la Mica. Decidió irse a América para ganar dinero y regresó rico. Es dueño de tres barcos de cabotaje, dos restaurantes de lujo y una representación de receptores de radio. En el libro no se habla mucho de este personaje porque mientras transcurre la historia él está en América.


Don José, el cura

Don José es el cura del pueblo. Suele participar en los planes de Lola, la Guindilla mayor, para hacer del pueblo un lugar mejor. Es un señor amable y paciente. En el libro siempre se dice que es un gran santo. A menudo durante la misa usa la expresión “en realidad”, por lo que los hombres del pueblo solían hacer apuestas del número de veces que utilizaba dicha expresión en el sacramento.


Comentario de El Camino

El Camino es una obra escrita por Miguel Delibes que pertenece al género literario de la Narrativa. Dentro de ésta, dada su estructura y profundidad, se podría circunscribir en el subgénero de la novela. Consta de 21 capítulos en los que Daniel va relatando sus vivencias en el pueblo. Los capítulos están sin titular y tienen una extensión más o menos variable.

La novela está escrita en tercera persona y en pasado. Para ello, Delibes utiliza un narrador omnisciente que conoce tanto los hechos pasados y futuros, como los pensamientos más íntimos de los personajes. Habitualmente, utiliza el estilo indirecto, aunque también cede la palabra a los personajes pasando entonces al estilo directo. Tiene un desarrollo circular, ya que empieza la noche antes de que Daniel se marche a Madrid y termina con su partida a la ciudad.

En cuanto a su estructura interna, ésta se desarrolla en dos partes paralelas: la última noche que pasa Daniel en el pueblo antes de marcharse y las historias y vivencias que va contando a lo largo de la obra.

Externamente, se podría decir que tiene introducción, nudo y desenlace. La introducción se desarrolla en el primer capítulo y transcurre durante la última noche de Daniel en el pueblo antes de su marcha a la ciudad. El nudo de la historia se desarrolla desde el capítulo dos hasta el capítulo veinte, cuando Daniel habla del pueblo y sus habitantes. Finalmente, el desenlace se desarrolla en el último capítulo, cuando Daniel se despide del pueblo y parte hacia Madrid.

El lugar donde sucede la obra es en un pueblo de pocos habitantes cercano a la provincia de Madrid. Respecto al tiempo, por un lado, la historia transcurre durante la noche antes de que Daniel se vaya a la ciudad, pero por otro, se podría decir que el tiempo lo marcan los 11 años de la vida de Daniel en su pueblo natal.

En definitiva, el Camino es una novela conmovedora, nostálgica, con tintes realistas y que no en vano es considerada una de las mejores escritas por Miguel Delibes.

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Ficha

título
El Camino
año de publicación
1950
idioma
Castellano
ISBN
978423340590
género
Narrativa
subgénero
Novela
temática
Literatura española de posguerra. Novela costumbrista. Mundo rural
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Así empieza...

cita

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba...

Citas

cita

Daniel, el Mochuelo, se revolvió en el lecho y los muelles de su camastro de hierro chirriaron desagradablemente. Que él recordase, era ésta la primera vez que no se dormía tan pronto caía en la cama. Pero esta noche tenía muchas cosas en que pensar

El Camino (Cap. I)

cita

Las calles, la plaza y los edificios no hacían al pueblo, ni tan siquiera le daban fisonomía. A un pueblo lo hacían sus hombres y su historia

El Camino (Cap. III)

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Lo peor es que de esto nadie sacaba provecho. Daniel, el Mochuelo, jamás lo comprendería. Su padre sufriendo, su madre sufriendo y él sufriendo (...) pero eso hubiera sido truncar el camino, resignarse a que Daniel, el Mochuelo, desertase de progresar

El Camino Cap. IV