La Fundación

Antonio Buero Vallejo


Introducción a La Fundación

La Fundación es una de la obras de Antonio Buero Vallejo que más éxito de público y crítica ha conseguido, tanto por su dramatismo en el argumento como por la novedad en las técnicas dramáticas utilizadas.

La obra La Fundación se estrenó en 1974, en los últimos años de la dictadura franquista. La censura estaba más debilitada pero seguía manteniendo el control sobre los medios de comunicación. Para esquivar los rigores de la censura franquista, Antonio Buero Vallejo escribió en una línea posibilista: ajustó el mensaje que quería transmitir a las exigencias de la censura recurriendo al simbolismo y a la reflexión histórica. De esta manera, pudo estrenar sus obras con relativa normalidad. A pesar de esto, el "posibilismo" practicado por Buero Vallejo provocó en los años 60 una áspera polémica con el dramaturgo y guionista cinematográfico Alfonso Sastre.

La Fundación está presentada como una fábula que plantea al espectador la lucha entre la realidad y la ficción, entre apariencia y realidad, en la que poco a poco va triunfando la verdad. Como siempre en la obra de Buero Vallejo la lucha de los hombres contra sus limitaciones para conseguir la libertad nos enfrenta a nosotros mismo con ese mismo reto.

Si hablamos de las influencias de Buero Vallejo a la hora de escribir este drama, La Fundación, quizá cabe destacar su etapa como preso político por su participación con el Partido Comunista de España. Esa experiencia personal se percibe debajo del texto. De todas formas, la intención del autor es superar lo particular para reflexionar sobre la universal, es decir, su denuncia no se limita a un hecho concreto, sino que pretende cuestionar aspectos fundamentales de la vida y de la condición humana, más allá de las circunstancias particulares. Es verdad que el texto de La Fundación reflexiona sobre la tortura, la opresión y el totalitarismo, pero siempre de una manera genérica, dirigiendo hacia cuestiones más abstractas y a su pervivencia incluso en las sociedades democráticas.


Resumen del Argumento de La Fundación

La Fundación

La obra La Fundación transcurre en una habitación compartida por seis hombres, que son: Tomás, Asel, Lino, Max, Tulio y un hombre sin nombre. Estos personajes se encuentran en una institución llamada La Fundación. Esta habitación es descrita como un lugar agradable que dispone de unas maravillosas vistas. En ella, los seis personajes llevan a cabo distintos proyectos de investigación. Todo esto según Tomás, el protagonista.

A lo largo de la historia veremos que los seis personajes mantienen una oscura y tirante relación, cuyo significado no descubriremos hasta bien avanzada la obra. Además, el lector tiene la sensación de que Tomas es víctima de una conspiración por parte de sus compañeros, los cuales disfrutan irritándole, negando la veracidad de sus palabras, hablando en clave o cambiando objetos de la habitación por otros más toscos e incómodos.

El clima de tensión es obvio y da la sensación de que en cualquier momento, alguno de los compañeros de Tomás pudiese perder los nervios. Cada vez es más evidente que algo raro sucede: hay un hombre enfermo (el hombre sin nombre) al que no le dan nada de comer desde hace días; extraños cambios de los objetos de la habitación; un mal olor constante que Tomás atribuye a las cañerías del cuarto de baño; la costumbre del encargado de La Fundación de cerrarles la puerta con llave todas las tardes, etc.

La Parte I termina cuando el encargado descubre que el hombre enfermo lleva muerto seis días. Tomás dice no entender nada de lo que sucede ya que afirma haber escuchado la voz del enfermo un poco antes de la llegada del encargado, además culpa a sus compañeros de la muerte del hombre por no haberle dado nada de comer.

En la Parte II, se va desvelando poco a poco el enigma: los seis hombres son presos políticos condenados a la pena de muerte. Tomás, que estuvo a punto de suicidarse por haber delatado a sus compañeros en un momento de debilidad, se ocultó detrás de una realidad ficticia para no ser consciente de lo que estaba pasando. Para ello convirtió mentalmente la celda en una lujosa habitación, imaginó encuentros furtivos con su novia Berta, etc. Pero, paulatinamente, a medida que Tomás se va dando cuenta de la verdad, la habitación se va transformando en lo que es, una celda: desaparecen objetos como los libros, el teléfono, el frigorífico, el ventanal, descubre que el baño está en una esquina de la habitación, etc. El lector comienza a comprender los recelos y las palabras en clave de los otros protagonistas, quienes desconfiaban de Tomás y no querían revelarle de golpe su locura.

A pesar de esto, sus compañeros no terminan de confiar en Tomás, más aún cuando el descubrimiento del muerto debería haber provocado el traslado de todos a las celdas de castigo y esto no sucede. La falta de consecuencias por parte de los carceleros hace sospechar represalias mayores. De hecho, todo formaba parte de un plan de fuga de sus prisiones, que sólo podía llevarse acabo si los trasladaban a las celdas de castigo desde las que escaparían a través de un túnel.

Cada vez es más obvio que hay un confidente entre ellos y las sospechas aumentan cuando trasladan a Tulio para ejecutarlo. Todos piensan en Tomás quien todavía se debate con su locura. Sin embargo, cuando ésta desaparece del todo, 'Tomás, Asel y Lino logran reunir varias pruebas que apuntan a Max como delator, hecho que al final termina confirmándose. A pesar de que Tomás y Asel también habían traicionado a sus compañeros por culpa de las torturas y los castigos físicos, no comprenden que Max los haya descubierto sólo por unas pocas mejoras en el trato carcelario. Afortunadamente, éste solo conocía la existencia de un plan de fuga pero no lo detalles.

Cuando el carcelero vuelve a buscar a Asel para interrogarle, como sabe que no aguantará el interrogatorio, decide suicidarse.Aprovechando el momento de caos, Lino asesina a Max lanzándolo al vacío. Tomás finge que vuelve a estar loco para salvar su vida y poder terminar el plan de escape. La obra termina cuando los dos prisioneros son llevados a un destino que se desconoce: ¿ejecución o celdas de castigo?


Personajes de La Fundación

Además de la presencia incidental de un carcelero en la escena, los personajes principales de La Fundación son los siguientes:


Tomás

A Tomás se le describe como un "mozo de unos veinticinco años, de alegre semblante". Es el protagonista de la obra. Padece una enfermedad mental que le hace alterar la realidad hasta tal punto que piensa que vive en una habitación llena de lujos y no en una cárcel. Su locura es debida a que, en un momento de debilidad, traicionó a sus compañeros después de haber sido sometido a tortura. Para no asumir esto, se ocultó detrás de una mentira. Sin embargo, poco a poco se irá dando cuenta de la verdad. Una vez sanado, Tomás pasará de la pasividad y el autoengaño al compromiso y la denuncia. Al final de la obra, Tomás habrá aceptado su lugar en el mundo y asumido la obligación de luchar por huir de la cárcel y liberar a todos sus compañeros. Tomás se identifica con el lector, que de ser solamente un testigo de los hechos pasa a involucrarse en un mundo que requiere su intervención.


Hombre

Es un hombre sin nombre. Es el compañero enfermo con el que habla Tomás hasta que se da cuenta, cuando se lo llevan los carceleros, de que está muerto desde hace ya seis días. Es el primer elemento que favorece la curación de Tomás. Su papel en la obra es el de víctima del sistema represivo.


Asel

En la obra se describe a Asel así: "es el mayor de todos: de unos cincuenta años, tal vez más. Cabello gris, expresión reflexiva". Es el líder del grupo y amigo de Tomás. Fue quien le salvó la vida cuando intentó suicidarse. Como el protagonista, delató a sus compañeros cuando lo estaban torturando. A pesar de todo esto, sospechó durante un tiempo que Tomas les había traicionado. Al final de la obra, cuando lo llevan a interrogarle, se suicida. Su firmeza y tolerancia con las debilidades humanas, su actitud conciliadora y su moral le dotan de una entidad humana ejemplar.


Tulio

A Tulio describe como "magro, cuarentón, de rostro afilado y serio". Desde el principio, no está de acuerdo con fingir delante de Tomás y por ello se enfrenta con Asel y Max. Tiene un carácter seco y variable. Poco a poco el lector irá comprendiendo el porqué de su amargura (su novia está fuera, el fracaso de su proyecto de investigación sobre los hologramas, etc.) y gran sensibilidad (es fotógrafo y amante de la pintura). Antes de que Tomás' asumiese su situación, se lo llevan para ejecutarlo justo en el momento en que fantaseaba con un futuro mejor.


Max

En la obra La Fundación se describe a Max como un hombre "de unos treinta y cinco años de agradable fisonomía". Tiene un carácter tranquilo y bromista. Defiende a Tomás al principio, pero cuando todos sospechan que Tomás es el delator empieza atacarle. Al final sabremos que fue Max quien traicionó a sus compañeros por un poco de comida y algunas comodidades. En el desenlace de la obra Lino lo asesina tirándolo al vacío.


Lino

En la obra se describa a Lino como un hombre "muy vigoroso y de aire taciturno, aparenta unos treinta años". Parece ser una persona brusca y con poco tacto. Pero su actitud callada y pasiva se va transformando en una implicación activa cuando informa al resto sobre la traición de Max y decide asesinarlo. Tomás no lo aprueba por ser algo cruel e innecesario. Al final de la obra reconoce su error y apunta hacia un carácter renovador.


Comentario de La Fundación

La obra La Fundación de Antonio Buero Vallejo pertenece al género literario Teatro. En concreto es un drama.

La obra está dividida en dos partes. Comienza in media res, es decir, en mitad de la historia. El lector va conociendo el pasado a través de referencias de los protagonistas. En conjunto, el drama tiene una estructura circular.

La Fundación no se encuadra en una época o un lugar determinado. La intención de Buero Vallejo es hacernos comprender que esta situación se puede dar en cualquier momento de la historia. Es algo, que nunca dejará de suceder, incluso ahora. Los momentos del día están medidos de dos formas diferentes: a través de la ventana sabemos si es de día o de noche, aunque eso es inventado por Tomás. El momento del día real está marcado por la hora de comer, de dormir, etc.

El tema principal de la obra' es la libertad en contraposición al poder de la opresión. El autor utiliza el encarcelamiento político como símbolo de todo aquello que impide a las persona ser completamente libres. Critica la esclavitud encubierta bajo falsas apariencias de libertad a través del autoengaño. El ejemplo más claro es La Fundación, que representa, entre otras cosas, las ataduras de las que no somos conscientes pero que están ahí, alienándonos.

Otro tema que trata Buero Vallejo es la locura o la enajenación debida a trastornos psicológicos. Es un tema muy recurrente en toda su obra. Estos personajes se caracterizan porque su locura les permite conocer la realidad de una forma diferente; están encerrados en su propio mundo, aislados; y suele ser una forma de evasión.

El caso de Tomás coincide de cierta manera con todas estas afirmaciones, ya que su mundo ficticio es una forma de escapar de la realidad que le atormenta. Sin embargo, su locura, no le impide hacer apreciaciones muy certeras acerca de sus compañeros de celda, así como comprender de una forma inconsciente su situación, lo que se refleja en sus conversaciones imaginarias con Berta. La recuperación de la cordura en Tomás supone una evolución moral: al ser consciente de su debilidad y deshacerse de sus falsas percepciones, el personaje de Tomás asume su papel en el mundo.

La culpa es otro tema presente en La Fundación. Los culpables se dividen en dos categorías diferentes, según su culpa sea justificable o no. La de Max no lo es pues traiciona a sus compañeros de forma espontánea para obtener mejoras personales y paga su culpa con la muerte. Sin embargo, Asel y Tomás son culpables porque su debilidad humana les pudo ante la tortura.

La obra La Fundación recurre al símbolo como recurso estético. Los objetos, espacios y personajes tienen más de un significado: todo es lo que parece y algo más. Algunos de los símbolos más importantes de La Fundación son:

La Fundación: es la falsa realidad donde vive Tomás para olvidarse de sus verdaderos problemas. La Fundación representa los sueños y las convicciones acomodaticias a las que nos aferramos para escaparnos de las responsabilidades. Su decoración (la estantería llena de libros, el ventanal, el teléfono, la televisión, etc.) puede asociarse a las conquistas de nuestra forma de vida moderna: la cultura, la comunicación, el bienestar, etc. tan imprescindible como vacías si nos olvidamos de los que se quedan fuera de esto: los oprimidos, los excluidos, etc. De cierta manera, se trata del pan y circo, es decir, de las falsas seguridades que nos ofrece la sociedad para tapar las partes más oscuras del sistema.

A medida que el protagonista se va dando cuenta de la realidad, La Fundación se va convirtiendo en una cárcel. Así, Antonio Buero Vallejo nos da a entender de una forma pesimista que la vida es una prisión, y por lo tanto, nuestro mundo y La Fundación son lo mismo. Ante este descubrimiento, la actitud de huida hacia un mundo mejor resulta la única posibilidad ética que tenemos.

El ventanal: según Asel es el único elemento que existe de verdad. El ventanal simboliza el futuro, un mundo feliz y mejor que se puede conseguir por medio de la lucha y la insumisión hacia las distintas formas de dictadura que nos coartan nuestras libertades.

Berta: es una representación de los deseos de Tomás, y al mismo tiempo, su inconsciente. Además, el ratón al que cuida, también llamado Tomás, desaparecerá cuando el protagonista asuma la realidad y acepte sus fuerzas y flaquezas. La muerte del ratón, por lo tanto, puede ser entendida como una liberación, ya que Tomás, a partir de ese momento, se convierte por fin en un ser humano íntegro.

Otros elementos son: el retrete descubierto, que representa la dignidad humana pisoteada; los hologramas, con los que se sigue la reflexión sobre la naturaleza de la realidad, el hombre muerto, etc., pero los tres anteriores pueden considerarse los ejes centrales de la representación.

En cuanto a la técnica, debemos hablar del efecto de inmersión. Este recurso consiste en conseguir que el público se identifique con determinados personajes, es decir, Buero Vallejo pretende que el público sea partícipe, aunque no quiera, de los problemas y de la situación anímica de algunos de los protagonistas de una forma tanto psíquica como física.

En el caso de La Fundación, la inmersión se plasma en la asunción del punto de vista de Tomás: cinco hombres están reunidos en un espacio escénico que va cambiando a medida que progresa la acción. Al principio, pensamos que nos encontramos en una habitación llena de lujos con vistas a un precioso paisaje, y al final, esa habitación no es más que una celda. Además, los cinco científicos que formaban parte de un moderno centro de investigación, son en realidad cinco condenados a muerte.

El escenario irá cambiando paulatinamente a medida que la percepción del mundo de Tomás va evolucionando de la ficción a la realidad y con ello, las conversaciones y el comportamiento del resto de los personajes que no encajaban en la habitación imaginada por Tomás.

De esta forma, el espectador experimenta el horrible proceso que supone el paso de vivir en una mentira pero hermosa, a una realidad terrible pero real. Tomás decidió negar la realidad sustituyéndola por una mentira para poder seguir viviendo sin destruirse. Creó un mundo nuevo lleno de felicidad y belleza, sin dolor, sin torturas, sin cárceles, sin cadáveres. Ese mundo, que Tomás y nosotros creímos cierto, se va desmoronando poco a poco hasta que desaparece y se convierte en una realidad llena de miedo y muerte, pero que ofrece la posibilidad de la libertad y el heroísmo. Por lo tanto, será el descubrimiento de la verdad el único camino para la libertad.

El final abierto de la tragedia, ofrece a los espectadores una esperanza y a la vez un compromiso: el espectador será quien decida el final de la historia.

Cuando el escenario se queda vacío, la celda se transforma de nuevo en una bella habitación de La Fundación, lista para recibir a sus nuevos inquilinos. La fábula vuelve a empezar.

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Ficha

título
La Fundación
año de publicación
1974
idioma
Español
ISBN
9788423919147
género
Teatro
subgénero
Drama
temática
Teatro español de posguerra, Libertad, Opresión, Fuga de la cárcel, Presos políticos, Locura, Prisión
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