La Celestina

Fernando de Rojas


Introducción a La Celestina

Después de unos años de confusión o indeterminación de autoría, hoy en día la práctica totalidad de la crítica literaria considera a Fernando de Rojas el verdadero autor de "La Celestina". Entre las varias ediciones que datan de la fecha aproximada de creación, y teniendo en cuenta que la obra había circulado ya manuscrita antes de ser impresa, el análisis literario se centra en dos ejemplares principales:

El primero de ellos aparecido en Burgos en 1499, ejemplar estructurado en 16 actos, al que le falta la portada y no tiene mención de autoría. Se le supone el título de "Comedia de Calysto y Melybea".

El segundo de ellos apareció en Toledo en el año 1500 y está estructurado en 21 actos: los 16 de la edición precedente más cinco más situados antes del acto final, conocidos como Tratado de Centurio. En esta edición, titulada "Tragicomedia de Calysto y Melybea" y considerada por numerosos autores como la primera edición de la obra, contiene unas octavas reales en la parte preliminar, en cuyo acróstico se puede ver la leyenda: "El bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calysto y Melybea, y fue nascido en la Puevla de Montalván".

Sin embargo, es el propio Fernando de Rojas quien alimenta la polémica acerca de la autoría de la obra cuando en otro texto preliminar de la segunda edición, "Carta del auctor a un su amigo", escribe que se encontró en Salamanca el primer acto de la obra y decidió continuarlo. Los defensores de la "doble autoría" de "La Celestina" apuntan a otros escritores de la época como corresponsables, siendo los más atribuíbles Rodrigo de Cota y Juan de Mena, mencionados por el propio Fernando de Rojas en los preliminares. No obstante también parte de la doctrina cree que la mencionada Carta del autor no es sino un tópico literario al uso, por ejemplo, en novelas de caballería de la época. En ediciones posteriores la obra consolida el siguiente título "Tragicomedia de Calisto y Melibea y de la puta vieja Celestina"

El contexto histórico y social en que La Celestina aparece es el de una España en el apogeo del reinado de los Reyes Católicos, poco después de haber conquistado Granada o descubierto América. La nación vive, por tanto, una etapa próspera, camino de convertirse en la primera potencia mundial, ya en el reinado de Carlos V (o Carlos I, de España). El Humanismo, que impregnará el Renacimiento artístico, es una corriente filosófica que aspira a acabar con el modelo de estudio medieval centrado en lo divino y que hace especial hincapié en el hombre como centro del universo y, por tanto, como centro de las artes y de las ciencias, que se verán profundamente renovadas al ser el foco completamente distinto. La corriente filosófica humanística se va introduciendo en España desde finales del siglo XV a través de las Universidades, entre ellas, la de Salamanca, donde Fernando de Rojas estudió Leyes alrededor de 1490, y donde Elio Antonio de Nebrija publicaría la primera Gramática de la lengua española.

La influencia posterior de la obra ha sido dilatada. Cervantes juzgó La Celestina como "libro en mi entender divino, si encubriera más lo humano". El insigne tratadista de la Lengua española, Menéndez Pelayo ha dicho que "de no existir el Quijote estaríamos ante la obra de ficción más importante de la literatura en español". Así, "La Celestina" ha tenido constantes réplicas e imitaciones en su época: la Comedia Thebaida, la Comedia Hipólita, o la Comedia Seraphina, en las que aparece el tópico del personaje de la alcahueta intermediando entre enamorados, pero la más exitosa fue la de Feliciano de Silva de 1534, titulada "Segunda Comedia de la Celestina". Ha sido representada teatralmente, a pesar de sus dificultades interpretativas, en incontables ocasiones e incluso llevada a la gran pantalla, siendo la última adaptatación cinematográfica la realizada por Gerardo Vera en 1996, con guión de Rafael Azcona.


Resumen del Argumento de La Celestina

La Celestina

La escena primera se desarrolla en el huerto de Melibea, una joven de alta posición social, donde el hidalgo desocupado Calisto entra buscando un halcón de cetrería que se le ha escapado. Al ver a Melibea, Calisto se encapricha de ella y aunque le declara su turbación y apasionamiento, es ignorado por la doncella. Calisto comienza a idealizar a Melibea y a declararse profundamente enamorado de ella aunque en el fondo sólo subyace el deseo libidinoso de poseerla carnalmente.

Aprovechándose de ese aturdimiento, Sempronio, criado de Calisto, le propone a su amo recurrir a las brujerías, los sortilegios y los hechizos de una vieja a la que conoce, cuyos remedios son muy eficaces en dichos asuntos, para que doblegue la voluntad de Melibea y ésta se rinda enamorada. Esta vieja es Celestina, quien había sido prostituta y ahora esconde un negocio de prostitución y hechicería bajo la tapadera de la venta de cosméticos para doncellas.

Calisto renuncia a los postulados del "amor cortés" que imponían al enamorado una insistencia paciente en su declaración de amor a la amada idealizada y hace apostasía de las creencias cristianas declarándose "melibeo" pese a los consejos de su fiel criado Pármeno, que trata de avisarle de la catadura de Celestina y sus actividades de brujería e invocación del diablo.

Despreciado por Calisto, el joven Pármeno se rinde al engatusamiento al que le somete Celestina, prometiéndole los placeres de la cama de Areúsa, una prostituta bajo la influencia de la alcahueta de la que Pármeno está enamorado. Así, el joven criado se alía al complot de Sempronio y Celestina para aprovecharse económicamente del delirio pasional del incauto Calisto.

Mediante sus dotes de bruja y de alcahueta, Celestina logra influir en el carácter dulce e inocente de Melibea, hablándole de que la vejez llega pronto y debe aprovechar los placeres carnales mientras sea joven, para que la incauta muchacha conciba una pasión desordenada y tumultuosa por Calisto, propiciando el encuentro carnal de ambos y recibiendo una cadena de oro por parte de Calisto, como pago por sus servicios.

Sin embargo, la codicia será la perdición de la vieja Celestina, ya que es asesinada por Sempronio y Pármeno por no querer repartir con ellos los beneficios económicos del engaño. Acto seguido Sempronio y Pármeno huyen pero son apresados y ajusticiados.

Areúsa y Elicia deciden vengar la muerte de la vieja y de sus amantes contratando al rufián Centurio al que le encargan acabar con Calisto.

Sin embargo la tragedia de Calisto y Melibea no viene de la mano de ese canalla. Calisto sufre un accidente y cae de la escala en el patio de la casa de Melibea. Ésta, al ver a su amante muerto y darse cuenta de su comprometida posición moral, pues ya no es virgen y es casi imposible el matrimonio entre los de su estirpe, se suicida, arrojándose por la ventana.

En el último acto Pleberio, el padre de Melibea, se lamenta del poder que ejerce el amor entre los jóvenes inmaduros, hasta el punto de que llegan a perder la vida por sus designios. El llanto de Pleberio, colofón de la obra, se centra en el dolor de un anciano cuyos esfuerzos y sacrificios en la vida han ido destinados para una hija, a la que ha perdido por una pasión amorosa, por lo que según Pleberio, su propia vida tampoco tiene ya ningún sentido.


Personajes de La Celestina

Hay que entender a los caracteres planteados por Fernando de Rojas en La Celestina en el contexto del Renacimiento y de las filosofías humanísticas introducidas en España desde Italia y el resto de Europa. Hasta entonces la literatura española carecía de personajes nobles tropezando miserablemente y hasta la muerte en los placeres libidinosos y de sirvientes o criados liberados de la carga feudal del sometimiento pleno a su señor. Por su parte, el personaje de Celestina será un referente perdurable de la alcahuetería o intromisión en asuntos de parejas.


Calisto

El autor describe al personaje de Calisto de esta manera: "fue de noble linaje, de claro ingenio, de gentil disposición, de linda criança, dotado de muchas gracias, de estado mediano". Calisto es un joven de alta posición social que por azar se enamora de la doncella Melibea y será capaz de todo para conseguirla, sin el menor escrúpulo, recurriendo incluso a la hechicería de Celestina y contra el consejo de su fiel sirviente Pármeno que trató de advertirle de su error. Calisto es un títere en manos de Sempronio, su sirviente, que le acerca a la alcahueta Celestina que se va a aprovechar de su débil condición de enamorado. Es éste carácter el que hace que se considere a Calisto como un antihéroe, un personaje egoísta y, a la vez, manipulado que sufre de una querencia sexual puramente obsesiva y calcinante. Aunque las reglas del "amor cortés" de la época aconsejaran a Calisto insistir en su iniciativa una vez que Melibea le negara el amor, el joven hidalgo recurre a lo ilícito, a lo inmoral, a la hechicería y el autor ejemplariza con su destino. Calisto, finalmente, al escalar una pared en el huerto de Melibea, cae y muere.


Melibea

Es descrita en la obra como "muger moça, muy generosa, de alta y sereníssima sangre, sublimada en próspero estado...". En un principio rechaza a Calisto cuando éste entra en su finca buscando un halcón y se le declara, fascinado por su belleza. Pero merced a la intervención de Celestina, amará apasionadamente a Calisto. Si bien se ha dicho que la pasión de Calisto era más "literaria", el amor lujurioso de Melibea por Calisto era más real, aunque no menos ciego, en el sentido de que se desembaraza de los convencionalismos sociales y hace todos los preparativos para un encuentro inmoral (extramatrimonial) con su amado. Finalmente, cuando Calisto muere y comprende que su consideración social u honor ha quedado definitivamente manchado, decide suicidarse arrojándose por la ventana. No está exenta del egoísmo con que Fernando de Rojas modela a todos los personajes de la obra, pues cada uno de ellos obra por encima de todo conforme a su propio interés.


Celestina

Este personaje ha trascendido la obra para ser referente universal de la alcahuetería e intermediación chismosa y torticera en amores de terceros. En la tradición literaria castellana encontramos un precedente clarísimo del personaje de Celestina en la alcahueta del Libro del Buen Amor, la Trotaconventos. Los rasgos que definen a esta vieja ex-prostituta son el de la avaricia, la codicia desmedida, el cinismo, la mala hechicería o brujería, el goce sexual y la fascinación por la dominación de voluntades más débiles. Bajo la tapadera de un negocio de venta ambulante de cosméticos de la época para damas, la vieja alcahueta regenta un negocio de prostitución y de hechicería: llega incluso a invocar al diablo (acto III). No tiene el menor prejuicio moral ni legal a la hora de realizar sus actividades licenciosas pese a que su público descubrimiento le hubiera propiciado un encuentro con la Inquisición. Es asesinada por Sempronio (y Pármeno) por no querer repartir con éstos el dinero que le dio Calisto por los servicios de su alcahuetería.


Pármeno

Si grande es la transformación que experimenta Melibea (desde el rechazo más absoluto hasta el amor más desaforado por Calisto), no menos destacable es el cambio de rumbo de este sirviente de Calisto. En un primer momento aconseja a su amo que no se deje guiar por Celestina para conseguir a Melibea. Pármeno fue criado por la vieja alcahueta y conoce bien sus artimañas. Pero al ser rechazado y reprendido por Calisto, sintiéndose incomprendido y a la vez corrompido por intermediación de Sempronio y de Areúsa, prostituta bajo la influencia de Celestina de la que está enamorado, opta por sumarse al juego y beneficiarse de la ingenuidad de los enamorados Calisto y Melibea. Está presente en el asesinato de Celestina por parte de Sempronio y es ajusticiado junto a éste por la muerte de la alcahueta.


Sempronio

Criado infiel de Calisto. Se alía con Celestina para engañar a Calisto y aprovecharse de su loco enamoramiento por Melibea. Ayuda a doblegar la voluntad de Pármeno, fiel en un principio a Calisto, quien será finalmente su cómplice. Es un personaje egoista y muy codicioso. Está relacionado con una de las prostitutas bajo la influencia de Celestina, llamada Elicia, quien le engaña y engatusa.


Areúsa y Elicia

Son prostitutas bajo la influencia de Celestina. La prostituta Areúsa controla la voluntad de Pármeno que está enamorado de ella. Elicia influye en Sempronio. Cuando sus mancebos mueren ajusticiados por la muerte de Celestina, Areúsa y Elicia deciden vengarse de Calisto y contratan a Centurio, una especie de rufián o matón que no consigue su objetivo


Pleberio

Padre de Melibea y esposo de Alisa. Asiste impotente al derrumbe moral de su hija y a su muerte. Es el autor del llanto (planctus) final de la obra contra el amor libidinoso y fuera de las buenas costumbres, que se desarrolla en el último acto.


Alisa

Madre de Melibea. Es la representante de las costumbres cabales. Trata de infundir serenidad en el ánimo de su hija para que no deje llevar por caprichos pasionales y obre según su sexo y condición social.


Tristán y Sosia

Otros criados de Calisto. Su aparición es accidental y dan soporte al resto de personajes de La Celestina.


Lucrecia

Criada de Melibea. Es la "puerta" a través de la cual Celestina accede a Melibea y logra torcer su voluntad para que se fije en Calisto y lo ame con desesperación.


Comentario de La Celestina

Sin perjuicio de esquivar por el momento el género al que pertenece la obra sí podemos decir que tiene estructura de drama teatral, compuesta de una serie de textos preliminares (poéticos y epistolares) 21 actos (la edición original contenía 16) y una conclusión o moraleja en verso.

Está redactada en castellano, por lo que una lectura de las ediciones originales recomendaría de cierta aproximación a la fonética y grafías propias de la lengua de Castilla a finales del siglo XV. Analizando el léxico destaca la clara contraposición de estilos: un lenguaje culto y refinado utilizado en frases largas y altisonantes con frecuentes alusiones a poemas clásicos y donde abundan cultismos y latinismos, es el habla propia de Calisto, Melibea o Pleberio, en fin de los personajes de alta alcurnia; por otra parte, el lenguaje descarnado, coloquial, a veces embuído de jerga callejera o propio de la delincuencia y ambientes bajos, que caracteriza a las prostitutas o a los criados y que está cuajado de máximas populares y refranes.

"La Celestina" es una obra con un fuerte contenido moralizante o didáctico. Los temas principales de "La Celestina" se pueden concretar en la mención que existe a la intencionalidad de la obra, en el apartado de textos preliminares: "compuesta en reprehensión de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman e dicen ser su Dios. Assí mesmo fecha en aviso de los engaños de las alcahuetas e malos e lisonjeros sirvientes".

En primer lugar, el tema del amor y la pasión: Calisto y Melibea han sido siempre comparados con Romeo y Julieta en cuanto a su juventud, inocencia y apasionamiento, convirtiéndose unos y otros en referentes universales del amor trágico. Menéndez y Pelayo, dice: «Nunca antes de la época romántica fueron adivinadas de un modo tan hondo las crisis de la pasión impetuosa y aguda, los súbitos encendimientos y desmayos, la lucha del pudor con el deseo, la misteriosa llama que prende en el pecho de la incauta virgen, el lánguido abandono de las caricias matadoras, la brava arrogancia con que el alma enamorada se pone sola en medio del tumulto de la vida y reduce a su amor el universo y sucumbe gozosa, herida por las flechas del omnipotente Eros. Toda la psicología del más universal de los sentimientos humanos puede extraerse de la tragicomedia". El amor y la pasión es uno de los extremos de la obra donde claramente se rasga la estétitica medieval y se da paso desbordado al Humanismo. Y es que las reglas del amor cortés dejan su lugar a una exhibición sin precedentes del amor carnal y libidinoso donde el goce sexual de los personajes es objetivo y fin, y se configura como uno de los ingredientes del más que notable éxito popular de La Celestina en su época. Pero tanta efusión en lo humano tiene también su lado de didactismo, moralismo, pesimismo, ya que los amantes que han infringido las reglas sociales, morales, religiosas de la época no consumarán su felicidad y perderán la vida.

Por otra parte, el tema de la deslealtad de los criados y la alcahuetería de Celestina. Los sirvientes muestran en esta obra su verdadera personalidad, y su voluntad también es determinante en el transcurso de la obra. Sempronio o Pármeno ya no son siervos de la gleba sometidos hasta el mínimo detalle a la voluntad de un señor feudal. De nuevo, el Humanismo propio del Renacimiento proliferante caracteriza a "La Celestina", la importancia de cada hombre, sea cual fuere su condición social o económica. Sin embargo, esa deslealtad con su amo no está desprovista de castigo, pues ambos criados morirán finalmente tras asaltar a Celestina. Sin ser una prosa didáctica, como la de El Conde Lucanor, de Don Juan Manuel, "La Celestina" contiene en sus actos una crítica principal contra los amantes que se dejan aconsejar de terceros malintencionados y contra los que ejercen la actividad de alcahuetería e intermediación en amores que les son ajenos.

Mucho se ha discutido sobre cuál es el género literario de "La Celestina". Las conclusiones no són unánimes. Hablaba Moratín de ella como "Esta novela dramática, escrita en excelente prosa castellana". Menéndez Pidal excluía el tratamiento de la obra como drama teatral por su gran extensión y su dificultad de representación o escenificación, aspecto éste último superado ya en numerosas adaptaciones teatrales e incluso cinematográficas. Algunos autores hablan de "La Celestina" como "novela dialogada" si bien Fernando de Rojas le atribuyó los nombres de "Comedia" y "Tragicomedia" y estructuró la obra en "actos", propios del esquema dramático, y no en capítulos (más propios de géneros narrativos).

Ficha

título
La Celestina
título original
Tragicomedia de Calisto y Melibea
año de publicación
1499
idioma
Español
ISBN
9788423967988
género
Teatro
subgénero
Comedia trágica
temática
Tragicomedia, Comedia Humanística, Novela renacentista, Drama, Prerrenacimiento, Calixto, Melibea, Amor, Pasión, Alcahueta, Ruindad, Criados, Hechicería, Salamanca
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